Una carta... Esta carta que no es
porque no te la podre enviar; ni siquiera a traves de una paloma.
No se donde estas.
Ya es diciembre; recuerdas?
Hace 5 años; solía vivir como un puñado de silencio
desesperado por desvanecerse en el desierto;
y apareciste tú, tocaste a mi puerta.
El momento en el que la abrí y vi tus ojos supe que estaba
cambiando de piel. Renací; me reinvente.
Mi color favorito es el gris pero tu lo tornaste anaranjado;
luminoso.
No recuerdo como fue que aprendí a vivir con tu ausencia; sin tu
adiós; sin tu esencia moviéndose en mi boca.
Hicimos tantas veces el amor; de ese amor que te construye universos
en el alma; de ese amor que palpita, que se suda, que exhala un vaho
divino; hicimos tantas veces el amor y traigo a la vida el recuerdo
como si fuera el presente; cuando tus ojos centelleaban la tenue luz
de las velas rojas con las que iluminaba ese rincón donde te escribía
poesía.
Aunque deje de escribir. Te confieso que me despedí de ti en un poema;
quería imaginarte como un mar nocturno; un mar que se seco; un mar que
desapareció y no dejo rastro, pero aunque la voluntad tiene por el ley
el impulso de querer existir, lo que se siente, lo que llevo por
dentro es como un hacha que despedaza cualquier intento fatuo por
intentar olvidarte.
Sera que por eso no he hallado de nuevo el amor?
Te he puesto en la cima de todos los cielos y ahora no se como
arrancarte de ellos.
Cuando me dijiste "te amo" la primera vez; esa noche mientras
estábamos desnudos haciendo música. Esa música que se canta con el
cuerpo bien abierto a la vida.
Recuerdas que comencé a reír? Vi tu cara, y sentí que me salí de mi
cuerpo, y preguntaste que por que me reía, puesto que habías dicho "te
amo" acompañado de un clamor de placer y dolencia, pero a la vez, fue
tan suave como un trozo de terciopelo.
Me rei porque era la primera vez que alguien me decía te amo y era la
primera vez que revestías tus caricias, besos, tu olor, tu ser en el
mio con la hermosa frase. Mi risa no fue de escarnio ni de necedad. La
risa fue por dicha, como si algo hubiera nacido en mi.
Era tan feliz.
Aunque es algo que nunca supiste...
Pero entonces ya no tenia dudas. El ser gris y solitario; el ser
"inocente" y taciturno había dejado de existir.
Para mi la profecía Maya del nuevo sol se cumplió el día que te
conocí.
No se si yo soy una buena persona, pero como alguna vez te susurre al
oído:
DEBÍ EN OTRA VIDA DE HABER HECHO ALGO BUENO PARA QUE DIOS TE TRAIGA
HOY A MI... EN MI.
Siempre me sumerjo en mis recuerdos, cuando duermo; me veo en aquel
instante cuando con tinta china llene de poemas toda tu piel; cómo mi
lengua bajaba a tu vientre, destintando las palabras, deshaciendolas;
reescribiendome;
y cómo tu sonrisa explotaba; me envolvía.
No tengo conciencia de haber visto luz mas resplandeciente que la que
tu sonrisa irradiaba.
Pero por que te fuiste?
A donde?
Recuerdas mi nombre?
Cómo se siente mi cuerpo enredado en tus manos?
Cómo temblaba mi corazón cuando te acercabas a mi; cuando nos besamos
a escondidas?
Sabes cómo sobrevivo ahora?
Vivo mi vida con la fe de volver a vivir.
Con la necesidad de respirarte.
Con la urgencia de arrancarte la ropa y morderte el alma.
Quiero morirme en los intentos de ser eterno de tu espíritu.
Pero... Sí... Ahora...
Después de tantos años, 5 diciembres; formas parte de mi y de mi
oscuridad.
Aunque hoy la penumbra no eclipsa la luz, el amor y la esperanza de un
cielo nuevo que dejaste muy adentro de mí.
Si vieras cómo soy ahora; no tan pudoroso y mas atrevido.
Me atrevo a soñar que puedo volar.
Me atrevo a soñar que la lluvia eres tú.
Y me atrevo a soñar que nunca te perdí o que al menos pudimos decirnos
adiós.
Quizá desde un inicio supe que te irías como llegaste; y por eso quise
devorar cada rincón, cada esquina, cada silencio, cada sonido, cada
palabra de tu cuerpo.
Incesantemente.
Te sorprendías de cómo solía arder cuando me tocabas; cuando me
abrazabas.
Y mas te sorprendías que cuando eramos uno solo, fui una fogata,
literal.
Yo era todo literal; si decía: Soy una ola, te rodeaba y te hacia
flotar.
Todo era azul en nuestro pequeño universo de momentos arrancados de el
paraíso verdadero.
El tiempo paso, eso es inevitable. La ultima vez, el ultimo beso, me
mordiste un labio y supe que te deshacerias como una estatua de sal,
viví el momento como si fuera el ultimo sin saber que así seria.
Hoy el reloj me hace bromas.
Hoy soy lo que siempre quise ser.
Tengo mis propias alas, mi propia voz, mi propio sexo, mi propia
religión y la libertad que siempre anhele.
Se que tu erigiste todo eso en mí.
Es tu legado que yace dentro y fuera de lo que soy.
Y asi con cada diciembre, en el atardecer; cuando el sol muere, lanzo
al viento nuestra frase:
"ALGÚN DÍA PODREMOS VOLAR"
Pienso que si tal vez llegase a ti, encontrarías el camino hacia donde
estoy.
Mas ahora me atrevo solo a creer que la ciudad guarda un secreto con
tu nombre que debo descubrir.
Me amaste tal como soy y me descifraste...
Este diciembre se ira pero tu...?
No quiero caminar sobre el océano, solo quiero saber si quizá me
piensas...
Soy el mismo aunque ya no soy así...
No me olvides...
Tu eterno enamorado...
- Fernando Irigoyen -
sábado, 6 de diciembre de 2008
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